Es el ciclo de la vida. Nacemos, crecemos, nos reproducimos, nos sacamos la tarjeta de puntos del súper y un par de veces al año nos vamos de vacaciones.

Agosto es una especie de agujero negro que succiona la energía que mueve el mundo. De hecho, es como si el planeta siguiera girando pero a medio gas. Los días duran el doble pero todo rinde la mitad. Quizá menos.

En agosto los locutores estrella de la radio se piran y dejan paso a los segundones. Y qué más da, si nadie va a escucharles. No hay noticias que merezcan la pena. Los políticos se libran de fichar. El fútbol se convierte en una pachanga. Los estrenos de Hollywood se guardan en un cajón hasta que la gente vuelva a casa y se sacuda el último grano de arena de entre los dedos del pie.

Desolador.

Agosto es una trampa en la que parece que todo se paraliza y que no hacemos nada. Y sin embargo acabamos el mes hechos polvo. Esa es la meta principal, inquietante y oculta: hastiarnos lo suficiente para desear regresar.

En Lombok somos humildes y hace tiempo que dejamos de luchar contra la inercia. Nos necesitas al cien por cien. Y en agosto no se puede.

Cerramos Lombok por agujero negro del 5 al 25 de agosto. Pásatelo bien y charlamos a partir del día 26. Si tu urgencia de ponerte en contacto con nosotros es máxima, te invitamos a pensártelo dos veces o a pedirte otro mojito. Si aún así el deseo sigue siendo irresistible, escríbenos a comercial@lombokdesign.com.